La columna de Leuco: “¿Irá preso De Vido?”

Julio Miguel de Vido, el otrora todopoderoso e intocable súper cajero de los Kirchner, estará en Tribunales, sentado en el banquillo de los acusados.

Dentro de 16 horas se producirá un milagro de la democracia y la república. Julio Miguel de Vido, el otrora todopoderoso e intocable súper cajero de los Kirchner, estará en Tribunales, sentado en el banquillo de los acusados.
Será juzgado por estrago y fraude en el siniestro ferroviario de la Estación Once donde murieron 51 personas y una por nacer y donde hubo 790 heridos. Dos de sus lugartenientes ya fueron condenados por esto. Ricardo Jaime a 6 años de prisión, Juan Pablo Schiavi a 8 y el empresario Claudio Cirigliano a 9. El único preso es Jaime, pero por otra causa ya que esta, todavía no está firme. Aquel tren chapa 16 que se convirtió en un féretro sobre ruedas es la imagen de la corrupción que mata y la maldita consecuencia de un triángulo mafioso de funcionarios, empresarios y sindicalistas coimeros y delincuentes. Es el drama de los familiares que nunca tuvieron una palabra de pésame de quien era la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. Tal vez por eso, la madre de Tatiana Pontiroli, una joven que murió dentro de esos vagones retorcidos, con todo su dolor, hace un par de semanas, le dijo “asesina” en la cara a Cristina aprovechando que se la encontró en una misa por la aparición con vida de Santiago Maldonado.
La pregunta clave es cuando irá preso Julio de Vido, el tramoyista, el tiburón, como lo bautizó el fiscal Germán Moldes al pedir el desafuero y posterior encarcelamiento del diputado. Lo hizo en la misma línea de su colega Carlos Stornelli que también lo había pedido ante la negativa del juez Luis Rodríguez.
De Vido es el apellido de la peor grieta que existe: la que divide a los honestos de los corruptos. Para salvar a don Julio, una suerte de Don Corleone patagónico, 95 manos de legisladores se quemaron en el fuego de la opinión pública y transformaron a la Honorable Cámara de Diputados en un Despreciable Aguantadero de Delincuentes. Pero después del 10 de diciembre cambiará la composición de ambas cámaras y el escenario político y tal vez De Vido no tenga tanta suerte ni blindaje impune.
Estamos hablando de otra de las causas del multi procesado ministro que más tiempo acompañó a la familia Kirchner. Es por el desvío de 264 millones que iban para Yacimientos Carboníferos Rio Turbio.
Tramoyista, según el diccionario de la Real Academia es el que utiliza ficciones o engaños y tiburón se asimila a uno de los animales marinos más feroces y temidos: tienen varias filas de dientes, comprimidos, agudos y cortantes.
Es la Cámara Federal la que deberá definir el futuro inmediato de Julio de Vido.
Pero mañana empieza su desfile por tribunales. Además de los muertos de Once o la estafa de Rio Turbio, De Vido tiene que justificar lo injustificable: la compra de vagones inservibles, de material chatarra a España y Portugal, la renegociación de los contratos ferroviarios, el enriquecimiento ilícito, la asociación ilícita para direccionar la obra pública hacia Lázaro Báez, causa en la que está procesado con Cristina, los subsidios de combustible a empresas de colectivos, la contratación de barcos de gas licuado y la desaparición de uno de ellos y las coimas por la ampliación de los gasoductos en el caso Skanska o la estafa grosera de la empresa aérea Lafsa que contrató mucho personal pero que nunca voló ningún avión.
Por ahora Cristina enmudeció. Ni un tuit escribió a favor de Julio de Vido. ¿No quiere ensuciar el traje de corderita patagónica o le soltó la mano?
Ella nunca lo quiso. ¿O tal vez la exitosa abogada no recuerda a don Julio, como no recuerda lo que Aníbal Fernández dijo sobre la pobreza en Alemania? La ayudo, doctora: es su histórico recaudador, al que una vez Néstor le pegó un cachetazo delante de todos. Al mismo que usted le dijo que se iba a ir preso o muerto del gobierno cuando amenazó con huir. El cuñado del Claudio “El Mono” Miniccelli. El Mono siempre sacó pecho y chapa por eso.
Su hermana Alessandra, conocida como Lali, integró la Sindicatura que debía controlar a su marido. Al Mono le tiraron un puestito de asesor de Ricardo Jaime para que tuviera una tarjeta y traficara influencias.
Nunca le alcanzaba el dinero porque lo gastaba a la velocidad de la luz pero en la oscuridad de la noche porteña. El círculo de sus amistades lo delata y lo define: Facundo de Vido, el hijo del ex ministro y socio de Jorge “El Corcho” Rodriguez en el mundo de la música y de José María Olazagasti, la mano ultraderecha de don Julio que también fue involucrado en las coimas de Odebrech. Otro amigote fue Claudio Uberti, el valijero de la embajada paralela de Venezuela que vino con Antonini Wilson en el avión y que hoy está borrado.
Como puede verse en el cartel de don Julio, el patrón del mal, todos tienen el mismo patrón de conducta. Mucha joda, mucha plata, poco trabajo y nada de honestidad. Todos millonarios ladriprogresistas que se enriquecieron y enriquecieron a la familia Kirchner y que pertenecen a un sistema dedicado a saquear el estado de mil maneras. Hasta Alessandra Minnicelli, va a tener que dar explicaciones en la justicia sobre el dinero que recibió de su marido para filmar un panfleto sobre papel prensa. Lali, era socia de Marta Cascales la esposa de Guillermo Moreno. Hicieron algunos negocios juntas con su productora de televisión.
Julio de Vido está cada día más cerca del abismo. Su prontuario cada vez es más voluminoso y su libertad está cada vez más comprometida.
La diputada Elisa Carrió, su íntima enemiga, ya lo había denunciado en el 2008 como integrante de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado, algo similar al dictamen de Gerardo Pollicita sobre los doce años de kirchnerato.
No tiene nombre lo que hizo con la empresa Yacimientos Carboníferos de Rio Turbio, casi un coto de caza de quien fuera un poderoso e intocable soldado de Cristina.
Se lo resumo: en Rio Turbio, el comandante De Vido utilizó todos los mecanismos de corrupción que hicieron famoso mundialmente a su Frente para la Valija. El sistema más utilizado fue la triangulación con universidades para desviar fondos hacia los bolsillos de sus cómplices. Se firmaron convenios con la Tecnológica de Santa Cruz, con la Universidad de Buenos Aires y con la de la Matanza. El operador de estas estafas fue Roberto Baratta, pero ya se sabe, lo barato sale caro. Nos costó carísimo a todos los argentinos. Esos acuerdos con la pátina de respetabilidad que tiene una casa de altos estudios tenía el objetivo de evitar controles y gambetear licitaciones. Todos dicen que fue un invento de Julio de Vido que se aplicó en distintas circunstancias. Creativo para el mal como la mayoría de los cómplices de Cristina. Estamos hablando de verdaderas fortunas robadas en forma de sobreprecios. Un descontrol. Un verdadero festival de corrupción del rey de la chequera que llegó a manejar la friolera de 740.560 millones de pesos. Eso sin contar que utilizó parte de ese dinero para comprar voluntades políticas ajenas y enriquecer bolsillos propios. En cualquier momento va a decir que nunca fue ministro. Josesito López, Ricardo Jaime, dos de sus subordinados y Lázaro Báez, el principal beneficiado de obras públicas lo esperan en un pabellón de Ezeiza. Seguramente tienen mucho para conversar de los viejos tiempos donde el dinero brotaba de la tierra y de las privaciones de los argentinos más pobres. Por eso no me canso de decir que fueron mucho más buitres que pingüinos. Don Julio fue funcionario eterno del matrimonio Kirchner. Jamás dejó de ser ministro ni en la Nación ni en la provincia de Santa Cruz. Por algo la doctora Elisa Carrió dijo que ella va a ser feliz el día que vea preso a Julio de Vido. Es que ella lo denunció como cajero de Néstor Kirchner en el 2004 y recién ahora, 13 años después, don Julio se va a sentar en el banquillo de los acusados. ¿Se cumplirá el sueño de Carrió? ¿De Vido irá a la cárcel? La justicia tiene la palabra.