Cristina y Perón

Perdida por perdida, Cristina jugó su última carta, disparó la bala de plata. Es que ya probó todos los caminos y no hay caso: las encuestas siguen sin darle buenas noticias. Todas las consultoras dicen que, votos más, votos menos, Cristina será derrotada por primera vez en 30 años por Esteban Bullrich.

Por eso, apeló a la ucronía. A una construcción teórica sobre la base de hechos que podrían ocurrir pero que, realmente no han ocurrido. Dijo que Evita votaría por Cristina, Perón por Taiana y ambos por Unidad Ciudadana.

Lo dijo con una cadencia muy “lenteja”, como ella misma confesó. Para algunos, fue producto de que estaba “empastillada” y para otros, por culpa los parlantes que le devolvían el eco de sus palabras y la confundían.

Obviamente eso levantó mucha polvareda y polémica. La imaginación no tiene límites y es imposible de certificar.

En los 70, la Jotapé, cantaba que “Si Evita viviera/ sería Montonera”. Chicanas mediante, militantes de otras fuerzas le respondían “Si Evita viviera/Isabel sería soltera”.

La ucronía da para todo. Porque es una fantasía imposible de probar. ¿Se acuerdan cuando Cristina dijo que si Manuel Belgrano viviera, sería kirchnerista?

Amplios sectores del peronismo tradicional se indignaron. Acusaron a Cristina de oportunista porque siempre ninguneó y maltrató a Perón. Varios periodistas recuerdan y yo también, porque me lo contó a mí con mucho dolor, cuando Antonio Cafiero le llevó un proyecto para hacerle un monumento al general Perón. “Para ese viejo de mierda, no hay nada”, le contestó la presidenta. Ella confesó que en 1973 votó la fórmula peronista, pero con la boleta del Frente de Izquierda Popular de Jorge Abelardo Ramos. Quería votar a Perón desde la izquierda y no con “los fachos” del justicialismo.

Ante cuestionamientos similares, Aníbal Fernández cometió la herejía de decir que se metan la marchita en … donde usted ya sabe y hasta se peleó con el hijo de ese mito llamado Hugo del Carril.

Y como si esto fuera poco, tiró al Partido Justicialista por la ventana y se lo regaló a Florencio Randazzo por su capricho y error no forzado de no darle la interna. Solía referirse en forma peyorativa a ese partido llamándolo “pejotismo”.

Ayer el estadio Juan Domingo Perón, estuvo repleto. Eso demuestra que Cristina conserva una gran capacidad de daño y movilización, pero dejó en evidencia otras preocupaciones. La temible barra brava de Racing contratada como seguridad del acto es un desafío a la lucha que lleva este gobierno contra ese tipo de mafias. Ver a esos pesados de armas llevar haciendo la ve de la victoria y en fotos con Cristina y Máximo hace correr un frío por la espalda. Por el nivel de irresponsabilidad y porque son capaces de aliarse hasta con el diablo si es necesario para conservar el poder y el dinero.

Hubo una fuerte presencia de La Cámpora, como en los viejos tiempos, menos intendentes de los previstos, perdedores de sus distritos como Moreau, Sabbatella y Aníbal Fernández, ningún gobernador, y un grupito reducido de artistas como Fernán Mirás, Carolina Papaleo y Paola Barrientos. En ese momento no era la pareja del Galicia. Porque la patria financiera es parte de los grupos económicos concentrados que Cristina combate.

No estuvo Luis D’Elía. Le prohibieron concurrir y lo acusaron piantavotos. Tal vez con bronca le contestó a Cristina que si Evita y Perón vivieran, ellos serían los candidatos.

Tampoco se lo vió a Amado Boudou o Fernando Esteche. Se supone que por el mismo espanto que producen en los ciudadanos comunes.

Julio de Vido estaba con otras preocupaciones. Ayer había trascendido que la Cámara iba a ordenar su desafuero y posterior encarcelamiento, cosa que ocurrió hoy. ¿Qué dijo Cristina, la que no pone las manos en el fuego por su mano derecha de 30 años? Que era el acto central de campaña de Cambiemos y que como es el día de la lealtad, los jueces federales trabajaron a destajo.

Tampoco pudieron ir al acto de Racing,

Lázaro Báez, Ricardo Jaime, el general Milani, el Pata Medina y el Caballo Suarez, entre varios. Otros compromisos los retuvieron en la cárcel de Ezeiza.

Cristina también tuvo un latigazo para Margarita Stolbizer. La acusó de haber sido la miembro informante de una reforma laboral conocida como “La ley Banelco”

La ex presidenta no elige bien a sus contrincantes. Ya se peleó con Susana Giménez y Mirtha Legrand, dos divas queridas de la tele y con María Eugenia Vidal, la persona con mayor imagen positiva de la Argentina. Esta vez volvió a meter la pata al atacar a Stolbizer que tiene una gran ventaja sobre Cristina: vive en Morón en la misma casa sencilla y de clase media de siempre. No se hizo millonaria en forma inexplicable ni armó una cadena hotelera con las coimas que recibió durante el gobierno más corrupto de la historia democrática.

Tal vez en esos mecanismos de negación que ayer describió tan bien Federico Andahasi, haya que buscar esa construcción de la realidad que el kirchnerismo hace como una suerte de psicosis paranoica.

Vale la pena ver bailar a Cristina como una falsa expresión de alegría y buena onda. Aquí está una de las pocas coincidencias entre Cristina y Macri. Ambos se esfuerzan sin éxito en darle elegancia a esos movimientos robóticos que ensayan cuando suena la música.

Evidentemente que si Maya Plisétskaya viviera no sería Cristina. Además se movía al ritmo del pogo de JiJi del Indio Solari, hoy investigado por evasión y lavado de dinero de 13 millones de dólares y por la tragedia de Olavarría en donde murieron 2 personas. El lujo es vulgaridad solo para la gilada. Para el Indio y la arquitecta egipcia el lujo, es un objetivo.

Cristina no quiere perder y por eso se llenó la boca con Perón “un hombre que desde una humilde secretaria de Trabajo y Previsión le cambió la vida a los argentinos”.

Con el tono de Diana Conti, que también estaba en el escenario, dijo

Ojo no nos vamos a la Luna, que se notifiquen”.

Cristina también debería notificarse que Evita vive eterna en el corazón de los humildes pero murió hace 65 años y que Juan Domingo Perón falleció hace 43 años y que las elecciones son este domingo. Está claro que ella fracturó al país y dividió al peronismo en tres. Por eso gana Cambiemos, entre otras cosas. Sin embargo, abrazada a Perón, ayer pidió el voto de los peronistas creyendo hacer realidad la marchita que dice que “todos unidos triunfaremos”. Perón y Cristina/ un solo corazón. ¿O una sola ficción y desazón?