Aliarse con el futuro

 

Samuel P. Huntington, en el prefacio “las Culturas Cuentan” del libro que indicaré en la cita, dijo que tal vez las palabras más sabias sobre el lugar que ocupa la cultura en los asuntos humanos sean las de Daniel Patrik Moyniham: “La verdad central de los conservadores es que es  la cultura, no la política, lo que determina el éxito de la sociedad. La verdad central de los liberales es que la política puede cambiar una cultura y salvarla de si misma” (Cfr. Samuel P.  Huntington, “La cultura es lo que importa” pag. 16).-

En mi humilde percepción y criterio, Cultura y Política o Política y Cultura,   van de la mano y se nutren mutuamente  una de la otra y viceversa, por lo que ambas son producto o fiel reflejo  lo que realmente  somos o  permitimos como sociedad.

A la pregunta de cómo se ha venido  construyendo la cultura y la política en la Argentina en estos últimos tiempos, podría genéricamente encuadrársela  en dos sencillas respuestas.

Respuesta uno: editando sistemáticamente  una realidad falsa llena de sofismas, mitos y mentiras para negar lo evidente (caso de la pobreza, la educación pública; etc.); destruyendo las potencialidades de crecimiento  en miras al desarrollo económico y social y apelando al permanente discurso de confrontación agresivo buscando siempre  poner la culpa de todo en el campo de  los “otros” a los que se los  considera como  enemigos.-

En el libro arriba  citado, su autor, recuerda un célebre chiste que a mi juicio verdaderamente  representa  lo que ha pasado y está pasando en la  política del permanente  enfrentamiento, de la intolerancia y de la descalificación mutua entre  los distintos viejos o los novatos operadores políticos argentinos,  cuyo único destino no es otro que nuevamente apostar al  fracaso como país y nación.-

Ese chiste Ruso al que aludo,  cuenta que el campesino Iván está celoso de su vecino Boris porque Boris tiene un chivo. Viene un hada y le otorga a Iván  un único deseo. ¿Cual es ese deseo?   Que el chivo de Boris se muera.-

Llevado a la política, deja de ser un chiste pero es casi la  representación del presente, porque el “deseo” que campea entre la dirigencia es evitar el debate y el diálogo político;  estigmatizar de la peor manera al otro y polarizar a los ciudadanos para de esta forma  intentar por todos los medios y cueste lo que cueste,  tratar de  hacer fracasar  la gestión a sabiendas que ello  representa un peligro cierto y real que nos puede conducir inexorablemente a más atraso, más pobreza y más decadencia cultural ciudadana que agrave aún más el presente y frustre el futuro próximo de todos los argentinos.-

Resultado de este “trabajito” de la  intolerancia y de la confrontación permanente (para que el chivo de Boris se muera ), son los  “hechos” que a diario vemos en las calles; los virulentos supuestos debates de ideas y altaneros discursos que a diario  se ven y escuchan  por televisión o se difunden por los demás medios de comunicación. Nadie en su sano juicio puede negar esta penosa realidad que nos envuelve como una nube tóxica que hace casi irrespirable el ambiente.-

Juan Bautista Alberdi (1810),  inspirador de nuestra Constitución Nacional y uno de los más importantes pensadores argentinos que en soledad murió cerca de París, Francia, en 1884 y cuyos restos mortales fueron repatriados en 1889 y descansan en el cementerio de la Recoleta,  afirmó que “las grandes diferencias entre los políticos no se producían porque pensaran distinto sino porque querían lo mismo “. A  buen entendedor pocas palabras.-

Respuesta Dos:  los niveles  de corrupción obscena y grotesca que invadió todos los laberintos del Estado y el desprecio por el apego a la ley, la institucionalidad,  la ética y la moral pública.-

Los resultados  están a la vista.

Pero  los hacedores de la cultura política descripta no se han conformado con el daño institucional y social provocado al país, sino que además desde sus laboratorios “políticos”  también  se las han ingeniado en inventar un telúrico  producto venenoso que infecta a los ciudadanos argentinos. Estoy refiriendo obviamente,  a la hoy ya famosa “grieta” abierta  entre los argentinos. Se trata de un veneno que en muy  escaso tiempo  fermenta y que tiene  el efecto de destruir  la unión y   la paz social que debe reinar en cualquier sociedad  organizada que se precie de democrática.-

En las orillas opuestas de la “grieta”,  todos pierden los estribos y se agreden de la manera más despiadada. Es tan nocivo y eficaz su   efecto contaminante que ya no se salvan ni las reuniones familiares donde los parientes o amigos de toda la vida, por rara metamorfosis de ese veneno,   terminan  resentidamente distanciándose entre sí casi para siempre.  Será entonces que habrá  que darle la razón a Platón, cuando dijo que “Todo lo engañoso parece producir un encantamiento mágico” (Platón, 427?- 348? A.C.)

El país, como recientemente  lo ha descripto un anciano en las pantallas de televisión, es entonces lo más parecido a un manicomio, y lo peligroso del caso,  es que los supuestos médicos o curanderos del pasado que nos pretenden atender están más enfermos que nosotros.-

Resulta imprescindible y urgente que no sigamos inmersos en estos modelos culturales y políticos de fracaso y decadencia constante.

Es responsabilidad ciudadana de todos,  que vuelva a privar el sentido común y a partir de allí, desde los distintos sectores se tienda un puente de plata entre las dos orillas de la  grieta para crear ámbitos de diálogos políticos capaces de motorizar la prosperidad nacional.-

Los problemas de ese modelo están perfectamente identificados y lo que necesitamos es resolverlos con soluciones óptimas, pero para ello, primero hay que vencer el fenómeno de  la “resistencia al cambio” que es muy fuerte y poderosa  porque muchos  podrían perder los privilegios y otras cosas, que no tienen la mayoría de los argentinos de a pie.-

Se imponen nuevos valores,  nuevas agendas con nuevos objetivos y desafíos que lleven a la potencialidad de tener una vida cultural y política sana y sostenible en el tiempo.

Todos los  argentinos debemos aliarnos  con el futuro y  no con lo pasado que lamentablemente  hoy sigue siendo lo presente.